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Que levante la mano quien no haya hecho peyas alguna vez. No creo que nadie se disloque el hombro.
Analizando un poco mejor el inventito, la picaresca es la misma que pasa en todas las oficinas que disponen de la tarjetita de marras: "Manolito, hoy me pasas la targetita tu y mañana te la paso yo". Habría sido mejor implantar un chip subcutáneo como a los perros o una marca a fuego como a las vacas. O un piercing, que me imagino que tendría más aceptación entre la juventud.
Recuerdo cuando era "peyero", ademas de estudiante, y el cargo me exigía tomar cañas con limón de doce a una y media en las más acreditadas tascas, alternando el copeo con inteligentes partidas de chinos y finales de Champions League en el futbolín.
Visitaba religiosamente a diario el bar Maimó, templo de los mejores magos de la pelotita futbolinera y auténticos estrategas en el arte del truc, de los chinos o del parchís. Poco a poco esa gente fue acabando sus años de instituto para ir a la facultad, o a la obra, yo iba aprendiendo y, de cada vez, gastando menos dinero en rondas por haber perdido.
A pesar de no existir aun los móviles, todos los del grupo sabíamos que a partir de las doce no se encontraría solo en el bar. El modus operandi era tan fácil como salir pitando de clase, antes de que llegase el profesor de la próxima asignatura. En el camino clase-bar alcanzaba cronometrajes realmente dignos de atleta, tanto es así que tardaba mucho menos que en el simulacro de incendios anual. Conocía la ruta que seguían los docentes y sus respectivos coches para evitar posibles encuentros inesperados y tenia en mente todas las excusas posibles. En aquellos tiempos todavía se respetaba a los profesores. A los padres también.
Ahora, de vez en cuando veo algún que otro chaval jugando a las recreativas y me hace recordar en tiempos pasados y en lo bien que me lo pasaba haciendo lo mismo que él.
miércoles, 28 de mayo de 2008
El arte de hacer peyas
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Etiquetas: analizando
miércoles, 7 de mayo de 2008
El placer del desahogo
Hay veces que una simple acción aislada hace disipar la venda que te cubría los ojos. Miras tu reloj y apenas puedes oír su tic tac y te das cuenta que se ha vuelto a quedar parado en la misma hora que ayer. Tu ser está deseando salir de la opresión que le causan las paredes de la casa pero una vez más te sientes estafado por los que te tenían que dar la mano para salir con facilidad del universo en el que estaba encerrado por casualidad.
Me siento como si estuviese entre sosos, calzonazos, reprimidos, ausentes, contenidos, frenados, cohibidos, moderados y sometidos; títeres de la más aplastante de las monotonías. Siento como si los relojes que cada uno de nosotros llevamos muy dentro de nuestro ser funcionasen solo porque yo les doy cuerda cada día. Siento como cada vez, esos relojes hacen más ruido, están mas grises y con menos ganas de funcionar; inundados en un mar de incertidumbre, como si esperasen el juicio final antes de haber corrido lo suficiente como para llegar a cinco manzanas del juzgado.
Ayer, como todos los martes tocaba tarde de amistosa tertulia cerveceada, por ello esperaba ansioso mi cita semanal con los que dicen tener ganas de vivir y ser jóvenes. Un soso, un ausente y un calzonazos aguaron la fiesta.
Moraleja: Mejor estar solo que correteando entre borregos cojos.
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Etiquetas: puteando
sábado, 29 de marzo de 2008
A veces vale más corto y bueno que largo y ...
Hace ya algunas primaveras mi vida nocturna se resumía en la ingestión etílica a gran escala para luego, sin posibilidad de ruborización, lanzarme con mis compañeros de noche, nuestro Jeep y la carabina, a la caza y captura de la fémina que en esas horas estuviese de mejor ver, teniendo en cuenta nuestra visión borrosa. Nosotros nos lo pasábamos bien, no nos importaba nada e iban pasando las noches de forma semejante pero sin ser iguales, con lo que no caíamos en la rutina. Incluso algún que otro día la cacería tuvo éxito, hecho que festejábamos de la mejor manera posible. Salir de marcha cada viernes y cada sábado era casi una religión, una tradición, algo que aunque estuvieses resfriado y con algo de fiebre tenias que cumplir como el respirar.
La gente no tenia móviles, no había euros y con seis mil pesetas te podías ir a cenar de un buen chuletón con vino y luego inflarte a copas. Eran otros tiempos. Tampoco había botellones.
Las películas españolas que solían emitir por la tele nos hacían ver al Latin Lover como una forma de vida interesante y intentábamos parecernos a ellos. Por eso, en aquel entonces no tenia intención de tener novia.
Hasta que apareció Inmaculada.
A Inmaculada, Inma para los amigos, le quedaba perfectamente el nombre a su forma de ser. Chica de rostro angelical, lampiño y suave, pelo largo castaño claro, ojos claros y medidas justas. Los que la conocían me comentaron que tal era su aura que cuando se despedía de alguien nunca se atrevían a contestarle con un "adiós", sino con un "hasta luego" o un "hasta pronto".
El Latin Lover que llevaba dentro se fue desmoronando para centrarme exclusivamente en Inma, la veía todos los sábados con las mismas amigas, en el mismo rincón del pub y bebiendo lo de siempre, un Martini con 7Up.
Un día dí el paso a conocerla. Como no podía ser de otra manera, previa ingesta del agua de los floreros.
Estuvimos hablando largo y tendido durante esa misma noche y durante la siguiente que volvimos a coincidir. Sin darme cuenta había escondido mi carabina para sacar la red de cazar mariposas.
La cosa pintaba muy bien hasta que me dijo que el domingo (al día siguiente) se iba a la península a estudiar y que no volvería hasta el verano siguiente. Estaba claro, la iba a perder. Intenté convencerla para que se quedase, pero todo intento fue en vano. Al rato ella me dijo que ya se tenia que ir porque el avión salia temprano y me dio un beso en la mejilla.
Como decía antes, eran otros tiempos, hoy en día si una chica te da un beso en la mejilla, por muy sincero y cariñoso que sea, lo más normal es que te quedes mirándola con cara del que pela una espiga y le da los granos a otro. Es insuficiente. No basta para nada. Pero cuando Inma me besó noté algo intenso que emergía de los más hondo de mi pecho. Me puse nervioso y hasta enrojecí.
No volví a saber de ella hasta hace poco que me perdí y fui a parar a mi antiguo local de copas, la mayoría eran nuevos pero todavía podía reconocer algunos rostros de gente habitual. Me acerqué al rincón donde siempre estaba Inma y allí estaba ella. Más mujer, con el pelo más corto pero la misma cara de ángel reencarnado en niña. Nos reconocimos al instante.
Me contó que ya había acabado la carrera y que había venido para quedarse, pero la magia del momento solo dura eso, un momento. Las cosas habían cambiado y con el tiempo se nos había ido esa atracción que tuvimos antaño.
Quedamos regularmente como buenos amigos.
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Etiquetas: mujeres
miércoles, 19 de marzo de 2008
El calzonazos en seis actos
ACTO 1
El sábado pasado salí de marcha por el sitio habitual y después de un rato de bailar y beber conocí a Mónica. Una chica tímida pero muy mona que estaba apoyada en la pared con cara de aburrimiento. Después de un buen rato de hablar y de estar juntos nos dimos los móviles a la despedida para quedar otra vez en los próximos días. La verdad es que me gustó mucho y espero con ansia volver a verla.
El domingo al medio día ya no podía esperar mas. Voy a llamarla, me dije. La llamé y se acababa de levantar. Saqué la voz más aterciopelada que tengo en el almacén y después de preguntarle si ha dormido bien le propongo ir al cine dejándola elegir la película.
Yo quería ir a ver la ultima película de Chuck Norris pero como la dejé elegir a ella y solo le gustan las películas pasteleras me la tuve que tragar entera. Menos mal que sus besos me ayudaron a pasar el trance. Me encanta como besa, que me toque el culo cuando voy caminando delante de ella, que me abrace y que me coja de la mano al caminar.
Al salir del cine dí la idea de ir a cenar y justo después de oír un dulce "sí, cariño" nos dirigimos a una pizzeria cercana.
ACTO 2
Hoy cumplo un mes con Mónica y le he mandado al trabajo un ramo de flores al trabajo con una tarjetita original. Era lo mínimo que podía hacer, ella vino a verme jugar a fútbol el día que cumplíamos 15 días juntos.
A media mañana me ha llamado emocionadísima, dándome las gracias por ser como soy y me ha dicho a ver si la podía pasar a buscar por su casa, así de paso conocería a sus padres. ¡Madre mía esta tia va rápido!, pensé al momento pero aún así acepté la sugerencia. Por la tarde he llamado a un restaurante bueno que conozco para pedir mesa para dos y también he ido a comprarle un libro que me había pedido y a recoger a su hermana del trabajo, que tiene el coche en el taller. La de cosas que se pueden hacer cuando se está enamorado.
Cuando esta mañana me ha dicho lo de conocer a sus padres me ha dado un poco de repelús pero ahora que conozco a mis futuros suegros, ejem, a los padres de Mónica puedo decir que son unas personas encantadoras y estoy contento de haber aceptado hacer las presentaciones.
Ahora que me acuerdo, hoy me ha llamado Jose para ir a ver el fútbol al bar. Hace un mes que no voy los viernes después de trabajar al bar porque estoy con Mónica y no sé nada de él, ni de Edu, ni de Jordi, ni de Xisco... seguro que están bien, como siempre. Espero que encuentren novia pronto y estén igual de bien que yo.
ACTO 3
Han pasado dos meses más y ya no quedan películas pasteleras en la cartelera del cine y por eso ahora tengo que ir por las tardes, cuando acabo de trabajar, a ver la telenovela a la casa de Mónica. Al principio me pareció que llegar a ese nivel era pasarse de la raya pero ahora estoy totalmente enganchado a Betty la Fea. Hoy precisamente han venido las primas y amigas de Mónica a mirarla a su casa y hemos quedado en ir de marcha todos juntos. ¡Que bien! Una marcha con chicas, hacia años que le pedía a los Reyes Magos una. Quizá debería llamar a mis amigos para ver como están y que se unan a la fiesta, quien sabe a lo mejor unimos amistades. Seguramente tengan sus planes, bah! no les llamo con suerte hasta nos los encontraremos por ahi de fiesta y ya se unirán a nosotros. ¡solo chicas y todas conmigo!
Lástima que vengan Marta y Sandra, las mejores amigas de Mónica, que además de pijas y repelentes, no tienen respeto por nada y se cachondean continuamente de mí. Menos mal que mi Mónica es diferente a ellas.
Durante la marcha me sentí algo desplazado viendo numerosos grupos de chicos abalanzarse como halcones hacia el grupo de chicas que me acompañaba (¿o era yo el que les acompañaba a ellas?), pero a pesar de todo estaba bien tomándome mis cubatitas solo en la barra. De vez en cuando venia Mónica a hacerme un poco de caso y con eso me bastaba.
Acabada la marcha me propuso ir a dormir a la casa de sus padres. Como mi casa estaba algo lejos y no había taxis a esas horas por allí, me quedé y dormimos toda la noche abrazados. Fue muy bonito.
ACTO 4
Hoy cumplo 26 años. Para celebrarlo he empezado tirando mi colección de cine porno, adiós Celia Blanco. No he podido evitar soltar alguna lagrimilla melancólica por los muchos momentos que me ha dado en esta vida. Durante todo el día solo he recibido algún que otro mensajito de mis amigos pero ninguno ha comentado nada de ir a cenar o de marcha, que raro. Se me habrán amuermado los pobrecitos.
Ya por la tarde, Mónica me ha dicho a ver si la podía acompañar a Ikea a ver a una amiga suya. Al final todo ha sido una inocente broma para saber como se me da la decoración de interiores. Hace algunos meses la idea me hubiese parecido descabellada pero me ha gustado que me haya sacado el tema porque realmente me apetece compartir el mismo techo con ella. Nos hemos mirado la tienda de arriba a abajo y hemos comprado la revista inmobiliaria para ver si había alguna ganga por ahí.
Se lo he contado a mi hermano y me ha dicho que ya he empezado la penitencia del hombre pre-casado. Es un exagerado que tiene miedo a pasar por el altar, ni que el cura le fuese a atar a una mujer durante toda su vida. Yo soy diferente, yo tengo mucha libertad.
ACTO 5
Hace un mes que nos mudamos a nuestro nuevo hogar. Un pisito pequeñito, acogedor y coqueto en el centro. Mónica se ha encargado de elegir todos los muebles y yo los he cargado desde la tienda y los he montado. La verdad es que tiene buen gusto para la decoración, se podría dedicar a ello. En el mes que llevamos hemos discutido un par de veces por tonterías y hasta una noche tuve que dormir en el sofá, pero los compañeros de trabajo dicen que es normal y que no me preocupe, dicen que "eso es lo que hay".
Me parece raro que no haya venido ninguno de mis amigos a ver el piso, le mandé hace un par de semanas un mensaje a Jose para que se lo dijese a la gente pero me parece que ha cambiado de numero de móvil. Tendré que pasarme un día de estos por su casa para pedírselo de nuevo. Ya empiezo a echarlos mucho de menos a todos, aquí las visitas son siempre amigas de ella y empiezo a estar hasta las narices de la mayoría.
Ahora cada día llego de trabajar y me pongo a hacer las tareas de la casa para que estén hechas para cuando ella llegue después de venir de tomar el café con sus amigas. Ahora tiene más tiempo libre porque ha dejado de ir al gimnasio y no quiero decírselo, pero está poniendo un culo bastante importante. De seguir así tendremos que comprar una nueva cama tamaño King Size para que no me tire al suelo mientras dormimos, quedaría algo justa en el dormitorio pero estaría seguro. Me rio de mi chiste, lástima no tener a algún colega al lado para contárselo, si se lo cuento a Mónica no le haría gracia y me tocaría dormir en el sofá otra vez.
Nuestra relación no funciona demasiado bien y hasta me atrevería a decir que se encuentra en punto muerto. Creo que le propondré tener un hijo o casarnos a ver si así mejora todo. No me apetece para nada que lo nuestro se acabe, ahora que he encontrado una chica que me gusta no quiero dejarla.
ACTO 6
Ayer cumplimos un año juntos y creo que ha mejorado un poco nuestra relación. Me imagino que se debe haber dado cuenta que no me gusta tener continuamente las visitas de sus amigas y que tampoco me gustaban demasiado sus escapadas de tardes enteras tomando café.
Hoy he tenido un mal día en el trabajo, al salir me he parado a comprar el pan y al llegar a casa, desde el recibidor, he visto una extraña nota encima de la mesa.
"Hola cariño,
Hemos pasado un año maravilloso juntos y estoy convencida de que eres el hombre de mi vida, pero estoy hecha un lio a la vez que algo agobiada por la rapidez con la que hemos llevado a cabo todo lo nuestro. Me voy a vivir a la casa de mis padres y en este tiempo de descanso quiero recapacitar y saber si realmente quiero seguir contigo.
Un abrazo"
Ni un mísero beso me mandó al final de la carta. Manda huevos. Estaba claro: el que mucho aprieta, poco abarca. Y yo añadiría también: Y el que mucho aprieta acaba rompiéndolo. Me había centrado exclusivamente en Mónica y había dejado escapar la relación que me unía con mis amigos de toda la vida y ahora no tenia a nadie. Mis amigos han seguido el curso de sus vidas sin mí, aguantando una y otra vez mis excusas cuando me decían de quedar y las amigas de Mónica no me miran ni a la cara.
He cogido el móvil intentando contactar con mi amigo Jose pero ha sido inútil, la operadora me ha vuelto a recordar que tengo mala memoria y que el número ya no existe.
He apagado el móvil para no recibir llamadas a sabiendas de que nadie me va a llamar y me he ido a la cama. Al llegar a la habitación y mirar la cama vacía me ha invadido un tremendo sentimiento de tristeza, la cama hoy me ha parecido mucho más grande y más fría de lo normal.
Pienso en algo bueno para pasar el mal trago y me acuerdo que este sábado he quedado con los compañeros de trabajo para salir de marcha.
Tome nota el aprendiz: Si usted padece alguno de los síntomas arriba expuestos, huya cobárdemente cual conejo y no se meta en la penitencia que se le está a punto de aplicar.
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Etiquetas: mujeres
martes, 11 de marzo de 2008
Aquí me quedo
Miró hacia ambos lados del local y solo quedábamos mi cerveza y yo. Se acarició levemente la barba mientras dirigió la vista hacia su vacio vaso.
- El bar es mio y aquí me quedo. Se dijo a sí mismo con una amplia sonrisa en la boca.
Entró riéndose con un buen empujón a la puerta que se oyó por todo el local. El dueño, detrás del montón de vasos sucios que abarrotaba la barra, miró con desdén a aquel individuo que habia acabado con la tranquilidad y monotonía del lugar. Los habituales clientes apoyados en la barra que beben para olvidar hasta que se olvidan que están bebiendo ni se inmutaron y siguieron intentando dar solución a sus numerosos problemas y errores.
La hija del dueño, Célia, una joven de unos 18 años, se encargaba de limpiar las pocas mesas del bar y hacia ella se dirigieron las primeras miradas del desconocido. Pidió un whisky con agua y se acercó a la niña con intención de conversar. No tardó en intervenir el padre.
- ¿Donde te crees que vas?. Aléjate de ella si no quieres tener problemas.
Como si de una pared se tratase hizo caso omiso de las palabras y siguió a lo suyo. El dueño cogió el cuchillo más grande que tenia a mano y saltó la barra bruscamente. Al llegar a él, y sin llegar a decir palabra, el anónimo le propinó un puñetazo en la parte baja del estomago y otro de gran violencia en plena cara que le hizo desplomarse en el suelo sin sentido y sangrando por nariz y boca.
La niña salió del local aterrorizada corriendo y gritando pidiendo auxilio y varios de los borrachos presentes hicieron lo propio a los pocos segundos, después de encontrar la puerta de salida.
Los dos restantes le plantaron cara pero con su estado no hicieron otra cosa que recibir el mismo trato que el dueño y acompañarlo en el frío suelo.
Después de unos segundos de reposo se acercó a la barra, le dio un largo trago a su whisky y se sentó en un taburete. Miró hacia ambos lados del local y solo quedábamos mi cerveza y yo. Se acarició levemente la barba mientras dirigió la vista hacia su vacio vaso.
- El bar es mio y aquí me quedo. - Se dijo a sí mismo con una amplia sonrisa en la boca.
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Etiquetas: desvarios
martes, 4 de marzo de 2008
La importancia del LCD
Abro los ojos. Miro a mi alrededor y todo está desierto, como en las rebajas de Ikea, pienso. Hacia el frente todo es negro y mi izquierda solo puedo ver una barra de bar, unas botellas de vino y varias mesas y sillas más. A mi derecha hay una pared naranja. Me miro a mi y estoy sentado en una silla negra. Todo parece estar en su sitio, incluso mi dichosa barriga. No se donde estoy y no recuerdo como he llegado aquí.
Me inquieto cuando oigo un ruido ascendente muy cerca de mi y de pronto aparece una imagen de colores y unos sonidos distorsionados. En esas borrosas imágenes se ve un hombre serio, con barba, gafas y con dificultades al pronunciar la letra "s". Delante suya hay otro hombre trajeado con cejas puntiagudas.
Poco después aparecen unos detergentes, una bebida energética, un conejo rosa de peluche con una pila incrustada en el culo, un pato que limpia inodoros y un sheriff con un pony de color rosa.
Al pellizcarme y notar dolor me asusto, no es un sueño. ¿Donde estoy? ¿Como he llegado aquí?
Una voz me despierta de mi mundo paralelo:
- ¡¡Gilipollas!!¡¡Melón!! quítate de enmedio de la tele, que no se ve ná.
PD: La Tapita ya tiene televisión LCD de 42 pulgadas. Este año miraré la Eurocopa como Dios manda.
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viernes, 29 de febrero de 2008
Sigmund Freud y la Mahou
Un martes cualquiera a las 8:30 de la mañana. Las legañas se me clavan como alfileres en el lacrimal, apenas me dejan ver lo que tengo delante y bostezo tras bostezo voy caminando hacia mi jaula particular de 8 horas diarias dentro de este zoológico llamado ciudad.
Llego tarde como siempre pero, teniendo en cuenta lo que me pagan, no me importa una mierda. Mientras camino intento otear la calle en busca de una fémina de curvas peligrosas que me alegre la vista.
Dentro de mi desánimo me quedo embelesado mirando una niñita de cabellos rubios, vestido blanco sencillo y de rostro angelical que está cruzando un paso de peatones y a unos cien metros veo un camión de reparto de cerveza Mahou viniendo a toda velocidad con el conductor hablando por el móvil. El impacto es inminente.
Mi instinto toma las riendas de mis piernas y me pongo a correr hacia la niña, la cojo, la empujo hacia la acera y en un último esfuerzo salto yo también hacia la acera mientras noto como el parachoques del camión golpea brutalmente mis piernas.
A los pocos segundos estoy en el suelo, dolorido, rodeado por una multitud de gente de la sobresale un hombre que se me acerca diciendo que es médico y empieza a valorar los daños en mis piernas. Ha habido suerte, solo es un golpe. Un señor golpe. La multitud explota en júbilo y me felicitan animadamente por mi acto heroico. Aplauden, sueltan palomas, papelillos de colores y los flashes de las cámaras de fotos no me deja casi ni ver.
El conductor baja del camión, se me disculpa entre lágrimas y después me ofrece gran parte de la mercancía (la que no se habia desparramado por el suelo a consecuencia del frenazo) como compensación por las molestias causadas y se presta a subirlas a mi casa y colocarlas delicadamente apiladas en la cocina. Las acepto de buena gana. Creo que hasta tuve una erección. Lo malo es que ahora tendremos la cocina llena de cerveza y habrá que cocinar en el balcón.
Y allí estoy yo, tomándome una fresca cerveza y contemplando al repartidor que caja a caja va llenando mi cocina. Casi ni me acuerdo del golpe en la pierna, soy feliz.
Después de diez minutos de estar apoltronado en el sofá me entran unas tremendas ganas de mear y cuidadosamente me levanto y cojeo por el pasillo hacia el baño. Ando y ando y de pronto reparo que el pasillo no acaba nunca. Joder. Me lo pienso un poco; luego me saco la chorra, me apoyo en la pared, apunto al filo de la moqueta, y me dejo ir...
Entonces me despierto.
Era un martes por la mañana a las 6:15 de la mañana. Tenia 26 años y me había meado encima.
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jueves, 14 de febrero de 2008
San Valentín
Jueves. 7:30 la mañana. Me desperezo mientras espero que el microondas acabe de calentar el café. Aunque parezca un día normal hay algo dentro de mi que me dice que no lo es. Me siento incomodo, inquieto, nervioso, agitado, como si supiese que algo extraño me iba a pasar. Justo cuando estoy abriendo el coche para ir a trabajar recibo un sms. Es Marta.
Marta es una morena de pelo largo, mujer de ideas claras de día y terremoto sexual de noche, y además, la chica con la que comparto mis momentos íntimos.
- "¿Sabes que día es hoy?"
WARNING!! Todos a las trincheras! Alarmas y sirenas suenan en mi interior, veo luces rojas intermitentes por todo y hasta la mujer que camina a dos metros de mí parece haberse percatado de que algo no me iba bien. ¿Porque narices seré tan despistado? ¿Será su cumpleaños? ¿El cumpleaños de su gata? ¿El día de la muerte de Chanquete? ¿Le contesto diciendo: "claro que si cariño, felicidades"?
Entro en el coche y enciendo la radio para intentar calmarme y lo primero que oigo es:
- "Se la quiero dedicar a mi novia por el día de San Valentín, porque la quiero mucho y bla bla bla"
Me quedo en silencio conteniendo la respiración y acto seguido suena el Ordinary World de Durán Durán. Bien. Cambiamos una tarde con amigos y cervezas por una tarde de cine, cena romántica y dosis de cariño y atención que empalagarían a la sal. Cambiamos una PlayStation 3 por ir corriendo al Corte Inglés a comprar un regalo, reservar mesa en un restaurante (abstenerse McDonalds y derivados) y por una botellita de cava potable (o sea, que no parezca sidra).
Después de merendar, más sereno, habiendo contestado al sms, me pongo a pensar un poco.
- ¿Y si no le regalo nada este año diciendo que esto es un invento de El Corte Inglés y que nosotros nos queremos durante los trescientos sesenta y cinco dias del año y tal? -Pregunta mi inocente alter-ego.
- Pues amigo Pep, estarás condenado al más cruel de los rencores interiores femeninos. Es posible que no sea hoy, ni mañana, ni de aquí tres meses, pero algún día ella te recordará que no le regalaste nada el 14 de febrero. Será como una espina que llevará clavada en su corazoncito y que de vez en cuando querrá compartir contigo haciéndote ver que fuiste desconsiderado, egoísta, abominable, asocial y cruel. Que en el trabajo ella tuvo que mentir diciendo que le habías regalado la ultima colonia que anuncia la "amiga" de Sarkozy para así no tener que dar explicaciones de como va vuestra relación.
- De verdad guardan esos rencores? -Insiste con síntomas de desesperación
- Estos y más. En las típicas discusiones de pareja es donde realmente te puedes dar cuenta de la capacidad de rencor que puede llevar dentro una mujer del siglo XXI. Cada cosa que digas, cada cosa que hagas será almacenada sistemáticamente esperando la oportunidad de escupirtela a la cara en el momento menos pensado para dejarte prácticamente a la altura de la mona Chita. Esas son las llamadas "armas de mujer".
No por ser las armas del sexo débil tienen que ser poco peligrosas. Muchos enamorados confiados han sucumbido en el campo de batalla (o lo que es lo mismo: en las relaciones de pareja) por no seguir el camino establecido por el manual de como tener contenta a la parienta. Más de uno, viéndose venir el percal abandonó la idea de entender a las mujeres para dedicarse a metas más factibles, como por ejemplo encontrar el ultimo decimal del número pi.
Por todos estos motivos, solo me queda desearos suerte y un feliz San Valentín a todos los enamorados. Y al resto recomendarles que para ir al cine o a cenar mejor que esperen a mañana, que hoy estará muy lleno por todo.
Publicado por Pep a las 10:27 0 insensatos contestaron
Etiquetas: mujeres
viernes, 8 de febrero de 2008
Encuesta
Cual es la afirmación más correcta a la pregunta: ¿Porque practicamos el fútbol?
1º Mejora tu vida social afianzando vínculos amistosos.
2º Desestresa y sirve para levantarnos del sofá y hacer algo de ejercicio.
3º Nos permite tener algo que hacer en domingo.
4º Incluye tener cenas de plantilla donde se reúnen más de una veintena de "solteros" ávidos de apretarse un cubata detrás de otro y pasárselo lo mejor posible.
Yo lo tengo claro: No party, no football.
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Etiquetas: deportes
miércoles, 6 de febrero de 2008
Vivir y morir
La vida y la muerte son los dos elementos más importantes de nuestra existencia. La vida como inicio de la misma y la muerte como disfunción total y vuelta a la inexistencia.
La vida es corta, dura, intensa y, a veces, gratificante... solo le falta tener forma fálica para parecerse a mi pichilla.
En cambio la muerte es uno de los grandes miedos con los que convivimos a diario, aunque después de años y años de convivencia con ella le pierdes el miedo, el respeto y le restas importancia a la única cosa que hace que se acabe todo. Piensas que está ahí, que llegará algún día, pero siempre piensas que aun queda un rato para que llegue o que no te tocará a ti.
De joven temes a la muerte aunque alguna vez te apetezca ir a jugar a poker con ella, sobre todo con el coche, y a veces ella saca una escalera real y sales por el periódico. Temes por el sufrimiento de tus seres allegados casi tanto que por el tuyo propio, temes porque a tus padres les pese la frase de "era tan joven" y temes el perderte las múltiples etapas que tiene la vida. En cambio, cuando estás llegando a la vejez, sin ascendencia y esperando el fin de tus días, temes sobre todo a que nadie llore tu muerte, a tener conquistados los suficientes trocitos de corazones de gente allegada para que realmente se note tu ausencia o a que en tu funeral alguien acompañe al cura y tengas flores en tu nicho, por lo menos la primera semana, aunque no las vayas a ver ni oler.
Yo ya no suelo ir tanto de timbas con la muerte y a pesar de temer por el sufrimiento de los demás pienso que también me gustaría ser recordado si algún día llega el óbito. ¿Me debo estar volviendo mayor?
Publicado por Pep a las 17:26 0 insensatos contestaron
Etiquetas: desvarios